Los peruanos somos conscientes de la pésima calidad educativa que el estado viene brindando a los alumnos en todos los niveles. Tal es el caso, que nuestro país en las últimas pruebas PISA ha ocupado los últimos lugares. Lo rescatable de esta situación es que hoy en día existe consenso en la nación, de que debemos mejorar la educación si queremos dar el tan ansiado salto del crecimiento al desarrollo económico. Para ello es indispensable hacer una Revolución en la Educación. Aunque parezca increíble los empresarios tan renuentes en años anteriores a que se invierta en este rubro , en la actualidad, también están de acuerdo de que se mejore la enseñanza y lo proclaman en todos sus foros, exigiendo al gobierno que ejecute una reforma, para que se logre en el más breve plazo los estándares educativos de países desarrollados.
El diagnóstico de la educación, el plan para ejecutar la revolución educativa y la decisión política ya existe. El gran problema que tiene el régimen, es la limitación de los recursos económicos; en los próximos años tendría que duplicar hasta triplicar el gasto educativo para poder hacer realidad este proyecto; pero no hay seguridad de que el presupuesto se aumente en la cantidad y en el tiempo requerido. En consecuencia la mejora de la educación por parte del estado no se va dar en la calidad ni con la velocidad que se requiere, originando que la brecha educativa aumente en lo interno como en el externo: la educación en la costa será cada vez mejor que en la sierra y la selva. Y en lo externo, países vecinos como Chile, Colombia, Argentina y Brasil nos sacarán muchísima más ventaja.


